Ola china arrasa con comercios locales en Nicaragua
Comerciantes resienten la falta de apoyo estatal, pierden sus espacios y el mercado se llena de productos chinos. En el Oriental, los rótulos de “Se vende” se multiplican.


- Managua, Nicaragua
- abril 01, 2025
- 08:39 AM
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Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con China en enero de 2024, el comercio en Nicaragua ha cambiado drásticamente. La proliferación de negocios chinos ha desatado una competencia desigual que está empujando a los comerciantes locales al cierre, la venta de propiedades o la reubicación forzada.
El Mercado Oriental, el corazón comercial de Managua, es el reflejo más evidente de este fenómeno. Calles antes dominadas por pequeños y medianos comerciantes nicaragüenses han sido tomadas por tiendas chinas que compran propiedades, rentan grandes bodegas y las transforman en gigantescos puntos de venta de productos importados. Comercios emblemáticos han desaparecido, y los locales que aún resisten luchan por mantenerse en un mercado cada vez más controlado por inversionistas asiáticos.
Maycol, un comerciante capitalino, relata su experiencia a DESPACHO 505 en el sector del Gancho de Caminos. Hasta 2024, también tenía una tienda en Ciudad Jardín, pero fue obligado a cerrarla cuando el dueño del local decidió romper el contrato de arriendo para vender la propiedad a inversores chinos.
“No podía competir con la oferta que le hicieron. Nosotros trabajamos con préstamos bancarios y nos cuesta reponer mercadería. Los chinos traen sus propios productos, tienen el dinero y no dependen de intermediarios”, comenta.
Los comerciantes nacionales enfrentan barreras que los inversionistas chinos no tienen: dificultades para acceder a créditos, mayores costos de importación y una falta de apoyo estatal. Mientras tanto, los empresarios chinos pueden vender a precios más bajos, garantizando su dominio en el mercado.
Monopolización y competencia desleal
Las tiendas chinas no solo han desplazado a los comerciantes locales, sino que han establecido una red de distribución interna que les da aún más ventaja. En un recorrido por el Mercado Oriental, DESPACHO 505 encontró que muchos de los negocios chinos compran mercadería en grandes cantidades dentro del mismo mercado, elevando artificialmente los precios para los compradores nicaragüenses.
“Vienen todos los días a comprar en grandes cantidades. Llevan muestras, verifican precios y negocian directamente con los dueños. Luego revenden los productos en sus propias tiendas a un costo más alto”, señala una trabajadora de un comercio local.
Esto ha generado un incremento en los costos de productos básicos. Mientras en el Mercado Oriental una crema corporal cuesta 30 córdobas, en una tienda china fuera del mercado se vende en 60. Una plancha de la marca Gippon puede encontrarse en 300 córdobas en el mercado, pero en China Mall su precio asciende a 550. La manipulación de precios y la concentración del comercio en manos extranjeras afectan directamente a los consumidores y a los pequeños empresarios.
El TLC con China: un negocio redondo para los asiáticos
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha promovido la relación comercial con China como un éxito económico, pero las cifras demuestran lo contrario para Nicaragua. En 2024, las importaciones desde China alcanzaron los 1,647 millones de dólares, un promedio de 4,5 millones de dólares al día. Sin embargo, las exportaciones nicaragüenses hacia China sumaron apenas 82 millones de dólares en todo el año, evidenciando un intercambio comercial completamente desigual.
China ha inundado el mercado nicaragüense con productos de bajo costo: plásticos, electrodomésticos, cosméticos, fertilizantes, textiles, celulares y maquinaria, mientras que la producción local se ve debilitada y sin salida en el mercado internacional.
Un futuro incierto para los negocios locales
Mientras los comercios chinos siguen expandiéndose, la incertidumbre crece entre los comerciantes y empresarios nacionales. La falta de regulación y el vacío de políticas públicas que protejan a los comerciantes nicaragüenses permiten que esta invasión comercial continúe sin freno.
Las ventas de propiedades en zonas estratégicas como Ciudad Jardín, el barrio Los Ángeles y otras áreas del Mercado Oriental van en aumento. Los rótulos de “Se vende” se multiplican, y cada vez más locales caen en manos de inversionistas chinos que, con capital y apoyo de su país, están transformando por completo el panorama comercial de Nicaragua.
El comercio nacional se encuentra en una lucha desigual contra un gigante que avanza sin resistencia. Para muchos pequeños empresarios, la única opción es cerrar sus puertas o intentar sobrevivir en un sistema que, lejos de protegerlos, los deja a merced de la ola china que arrasa con todo a su paso.